Denuncia de Venezuela ante la ONU fue una jugada fallida: "Gobierno buscaba una palestra para victimizarse"
El despliegue de los Estados Unidos en el Caribe continúa en aumento con la llegada de equipos militares a países como Puerto Rico y Trinidad y Tobago en un intento de reforzar la lucha contra los carteles de droga en la región, situación que coloca las tensiones con Venezuela en un punto más álgido después de que el gobierno de Nicolás Maduro calificara este operativo como una "escalada" que "pone en peligro la paz, seguridad y estabilidad regional".
Ante la preocupación de posibles agresiones por parte de EE. UU. tras la movilización de destructores, aviones de combate, tropas élite y un submarino nuclear cerca de las costas venezolanas, el canciller Yván Gil solicitó el pasado jueves de manera formal una reunión de emergencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar "la existencia de una amenaza a la paz y formular recomendaciones para frenar los planes de agresión estadounidense".
Durante la reunión realizada el viernes 10 de octubre, los miembros del Consejo expresaron su preocupación con Rusia acusando a Washington de aplicar un principio de "disparar primero", mientras que el embajador de Venezuela ante la ONU, Samuel Moncada, declaró que el país "enfrenta una situación en la que es racional anticipar que, a muy corto plazo, se perpetrará un ataque armado".
Estas no son acciones de legítima defensa, sino ejecuciones extrajudiciales. Un asesino anda suelto en el Caribe”. remarcó Moncada durante su discurso.
Pese a las denuncias realizadas, el embajador venezolano no logró llegar a un consenso en una reunión donde la mayoría de los países miembros criticó la falta de democracia y violaciones de DD.HH. en Venezuela y exigieron respeto a la voluntad popular tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.
Intento contraproducente
Víctor Rodríguez, abogado y exrepresentante permanente de Venezuela ante la ONU, indicó que el argumento de la amenaza y el uso de la fuerza y la soberanía no fue suficiente para que los Estados, en su mayoría, se pronunciaran a favor de la democracia y reconocieran la lucha de los venezolanos.
El diplomático destacó que Venezuela ha perdido espacio político en la ONU pese a estar presente en varios "grupos de amigos" que forman parte de la carta de Naciones Unidas, quienes asegura no expresaron su respaldo. Además, agrega que la narrativa del gobierno venezolano ya no es tan escuchada como antes por parte del organismo.
Los apoyos son menos y a la vez menos firmes, incluso de gobiernos hasta hace poco muy cercanos, como el de Lula, que ha tomado una posición ambigua en relación con Venezuela. El intento de Venezuela no solo fue infructífero, sino contraproducente", señala.
Rodríguez resaltó que durante la reunión realizada por el Consejo de Seguridad de la ONU, se observaron muchas debilidades, lo que, a su juicio, fortalece la acción de Estados Unidos y algunos aliados en el Caribe como acción contra un cártel y no contra la integridad territorial y la soberanía de Venezuela
Podría separarse el uso y la amenaza de la fuerza tal como lo regula el derecho internacional de acciones contra la delincuencia organizada", explicó.
"La solicitud estaba destinada a fracasar"
Por su parte, el politólogo y profesor universitario, Jorge Morán, afirma que era difícil que se pudiera lograr un consenso en el Consejo de Seguridad de la ONU debido a su estructura.
Morán explica que el derecho a veto de los cinco miembros permanentes está dividido en dos grupos: uno conformado por EE. UU, Reino Unido y Francia, que defienden posturas prooccidentales y otro compuesto por China y Rusia, que asegura tienen su propia agenda.
El experto destaca que pese a que algunos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, criticaron al gobierno nacional también se llamó la atención sobre la actividad militar norteamericana en el Caribe, pidiendo desescalar el conflicto y dialogar, lo que podría ser un punto positivo para Venezuela.
La solicitud del gobierno venezolano estaba destinada a fracasar, pero el espacio sirvió para exponer las preocupaciones del gobierno de Maduro y que ese tema pudiera estar en la agenda pública internacional", dijo.
Asimismo, detalló que desde la perspectiva del derecho internacional pudiera entenderse la actividad militar de Estados Unidos en el Caribe, como violatoria de acuerdos, principios y normas internacionales, incluyendo el principio de No Intervención o el derecho al debido proceso, en relación a los bombardeos de lanchas venezolanas.
Pudiera presentarse como un caso de agresión injustificada y eso trata de construir el gobierno venezolano. Lo que pasa es que el mundo, hoy en día, está saturado de conflictos, quizás de mayor importancia y eso puede desviar el interés por lo que sucede en el Caribe venezolano", agregó Morán.
"Una palestra para victimizarse"
Erick Obermaier, consultor político con estudios de maestría en comunicación y gerencia política, señaló que la intención de Venezuela en el Consejo de Seguridad no era conseguir un veto por parte de los Estados miembros debido a que no era posible lograr una resolución unánime.
El especialista agregó que Samuel Moncada tiene una experiencia internacional importante y un conocimiento sobre el tema, por lo que señala que posiblemente la verdadera intención del embajador venezolano en la ONU era "tener una palestra para victimizarse" y mostrar el despliegue de Estados Unidos como una agresión imperialista frente a un gobierno soberano como el de Venezuela.
El problema es que al llevarlo a esa palestra comunicacionalmente, políticamente e incluso geopolíticamente le salió mal la jugada (...) porque al final lo que se terminó señalando fue las reiteradas violaciones al derecho internacional del gobierno venezolano, desde las violaciones sistemáticas de los derechos humanos hasta la ilegitimidad del presidente Maduro. Por eso era tan importante el Premio Nobel y por eso fue tan importante la posición de Europa del Este y del mundo de las democracias occidentales libres", aseveró.
Obermaier señaló que desde el inicio de la movilización de Estados Unidos hacia el Caribe, Rusia que, podría figurar como el principal aliado internacional de Venezuela, tuvo una respuesta tardía y hasta el momento no ha habido una participación del presidente Putin, situación que asegura tiene que ver con los acercamientos en las relaciones entre Moscú y Washington.
Asimismo, el consultor político indicó que los países occidentales sí se han posicionado abiertamente desde un punto de vista más beligerante respecto a la movilización militar de EE. UU., mientras que el resto del mundo occidental tiene una posición de debilidades geopolíticas de entender y atender primero su espacio geopolítico cercano.
Ucrania, la pérdida de posiciones en el Medio Oriente, la amenaza directa sobre Irán, son temas más trascendentales en la opinión pública y en la geopolítica global como es el caso de Gaza, por lo que pareciera que Venezuela no está siendo un punto de honor para las potencias alternas a Estados Unidos y a Europa en el mundo", dijo.
Erick Obermaier destacó que hasta el momento el despliegue de EE. UU. ha sido una operación militar donde, teóricamente, el objetivo son las cabezas del narcotráfico internacional en Venezuela o las operaciones del narcotráfico en Venezuela y en el área marítima venezolana.
Eso genera una alerta política, porque el propio Estados Unidos ha señalado a Nicolás Maduro como la cabeza del cartel de los soles. Entonces sí la operación puede llegar hasta las cabezas de los narcotraficantes podría llegar hasta la cabeza de Nicolás Maduro quien no es reconocido por Estados Unidos como presidente de Venezuela sino como la cabeza de un cartel. Sería una operación militar que no va dirigida contra un país sino contra un grupo criminal y aquí es donde incluso el veto del consejo de seguridad de las Naciones Unidas podría no tener mayor efecto", sentenció.
