El Congreso argentino vuelve a rechazar un veto presidencial y deja a Milei ante nuevos desafíos
Por primera vez en 22 años, el Congreso de Argentina desestimó un veto presidencial, decisión que se repitió esta semana en varios frentes. Tras la insistencia de la Cámara de Diputados en sancionar dos leyes previamente objetadas, el Senado rechazó este jueves el veto del presidente Javier Milei a una norma que redistribuye entre las provincias fondos retenidos por el Gobierno nacional.
La ley, aprobada con amplio respaldo opositor, plantea que el 1% de los impuestos coparticipables destinado a los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) —creado para atender emergencias y desequilibrios financieros— se reparta de manera automática entre las provincias, en lugar de depender de la discrecionalidad del Poder Ejecutivo. La reforma busca atenuar los recortes de recursos y la paralización de obras públicas aplicados por la administración de Milei, reseña El País.
El Senado ratificó la norma con 59 votos a favor, nueve en contra y tres abstenciones, superando con holgura la mayoría especial de dos tercios requerida. La iniciativa cuenta con el respaldo de al menos 22 de los 24 gobernadores, pese a los intentos del Ejecutivo de acercamiento en los últimos días. Para quedar firme, el rechazo al veto deberá ser confirmado también en la Cámara de Diputados.
El episodio se produce en un momento complejo para el presidente. Su partido, La Libertad Avanza, viene de sufrir una derrota en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires y se prepara para los comicios nacionales del 26 de octubre, en medio de una fuerte volatilidad económica marcada por la caída del peso, el retroceso de los bonos de deuda y la baja de las acciones argentinas.
Desde el Gobierno, funcionarios como el ministro de Economía, Luis Caputo, acusaron a la oposición de buscar “romper el equilibrio fiscal” e incluso de impulsar un “golpe blando”. Milei, por su parte, criticó a los legisladores opositores y a antiguos aliados, a quienes acusó de integrar “el Partido del Estado”.
Mientras el debate legislativo avanza, el presidente concentró su agenda en la campaña electoral y en reuniones con sus principales candidatos, en un contexto en el que el resultado de las urnas será clave para el futuro de su gestión.
