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Engañaban a jóvenes de Uganda y terminaban en fiestas sexuales en Dubái: la entrada inicial eran mil dólares

Jóvenes ugandesas aseguraron que fueron engañadas por Charles Mwesigwa, ya que pensaban que viajarían a Dubái para trabajar en supermercados o hoteles. Algunas de las víctimas reportaron que un cliente regularmente solicitaba actos degradantes, como defecar sobre ellas, una práctica que fue corroborada por una mujer, a quien se le asignó el seudónimo Mia.

Una investigación de la BBC ha destapado una red de prostitución en los elegantes barrios de Dubái, liderada por Charles Mwesigwa, quien supuestamente explota a mujeres vulnerables. Según un reportero encubierto de la BBC, Mwesigwa ofrece mujeres para fiestas sexuales por un precio inicial de 1.000 dólares, asegurando que las mujeres pueden cumplir casi todas las peticiones de los clientes.

Desde hace años, circulan rumores sobre fiestas sexuales en el emirato. La etiqueta #Dubaiportapotty ha acumulado más de 450 millones de visualizaciones en TikTok, con parodias y especulaciones sobre influencers que, supuestamente, financian su estilo de vida mediante tales prácticas. Sin embargo, la investigación de la BBC revela una realidad más sombría.

Jóvenes ugandesas aseguraron que fueron engañadas por Mwesigwa, ya que pensaban que viajarían a Dubái para trabajar en supermercados o hoteles. Algunas de las víctimas reportaron que un cliente regularmente solicitaba actos degradantes, como defecar sobre ellas, una práctica que fue corroborada por una mujer, a quien se le asignó el seudónimo Mia.

Mwesigwa, que niega las acusaciones, sostiene que está ayudando a las mujeres a encontrar alojamiento y que estas lo acompañan a fiestas gracias a sus contactos en Dubái. Sin embargo, el caso también ha revelado el trágico destino de al menos dos mujeres vinculadas a él, que fallecieron tras caer desde un rascacielos; sus muertes fueron consideradas suicidios, aunque familiares afirman que debieron ser investigadas más a fondo.

Monic Karungi, una de las víctimas, llegó a Dubái desde Uganda con la esperanza de un trabajo legítimo. Según relatos, se encontraba viviendo en condiciones deplorables junto a otras mujeres, dedicadas a la prostitución. Su familia asegura que ella había acumulado una deuda de más de 27.000 dólares con Mwesigwa tras haber trabajado bajo amenazas y presiones.

Mia compartió que los clientes eran en su mayoría europeos, muchos de los cuales tenían fetiches extremos. En un testimonio impactante, otra mujer, conocida como Lexi, relató que fue ofertada 15.000 dirhams (aproximadamente 4.084 dólares) por ser sometida a abusos sexuales, incluyendo ser grabada mientras realizaba actos degradantes.

Las denuncias sobre la negligencia de la policía de Dubái también han surgido, ya que Lexi afirmó que la institución se mostró desinteresada en su situación, desestimando sus denuncias. Cuando la BBC intentó contactar a la policía de Dubái, no recibió respuesta.

La situación de Monic y otras mujeres expuestas a estas circunstancias ha despertado la atención de activistas como Mariam Mwiza, quien ha trabajado para rescatar a cientos de personas en la región. La familia de Monic, marcada por el dolor, teme que más mujeres sean víctimas bajo la misma red si no se toman medidas adecuadas.

Mwesigwa ha rechazado las acusaciones, afirmando que todas son infundadas y que no dirige una red de prostitución. Sin embargo, las inquietantes similitudes entre las muertes de Monic y otra mujer, Kayla Birungi, sugieren que el problema es más profundo y requiere una atención urgente por parte de las autoridades.

La BBC ha solicitado detalles a la comisaría de Al Barsha sobre las investigaciones de las muertes de Karungi y Birungi, pero no ha recibido respuesta. La difícil realidad que enfrentan mujeres migrantes en busca de mejores oportunidades laborales en el Golfo persiste como un fenómeno complejo y alarmante.

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