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Las imitaciones militares en la guerra Rusia-Ucrania engañan al enemigo

Entre las imitaciones más comunes se encuentran los obuses M777, de fabricación británica. Se reporta que los aliados occidentales han proporcionado aproximadamente 150 unidades a las fuerzas ucranianas, las cuales han sido apodadas "Tres Hachas". Voluntarios del grupo Na Chasi han entregado cerca de 160 réplicas de este tipo, que pueden ser montadas en solo tres minutos y sin herramientas, según declaraciones de su coordinador, Ruslan Klimenko.

En junio de 2023, un video divulgado en redes sociales rusas mostró cómo un drón destruía lo que se creía era un tanque ucraniano. Sin embargo, este aparato era en realidad una trampa de madera diseñada para engañar a las fuerzas rusas, lo que ha suscitado interés sobre el uso de imitaciones en el conflicto.

Las fuerzas ucranianas, según la BBC, han estado utilizando modelos a escala real de equipos militares, incluidos tanques, jeeps y drones, para desviar la atención del enemigo y hacer que así desperdicien sus municiones. De acuerdo con algunas fuentes, cerca de la mitad de las armas desplegadas por Ucrania son en realidad falsificaciones.

Entre las imitaciones más comunes se encuentran los obuses M777, de fabricación británica. Se reporta que los aliados occidentales han proporcionado aproximadamente 150 unidades a las fuerzas ucranianas, las cuales han sido apodadas "Tres Hachas". Voluntarios del grupo Na Chasi han entregado cerca de 160 réplicas de este tipo, que pueden ser montadas en solo tres minutos y sin herramientas, según declaraciones de su coordinador, Ruslan Klimenko.

Otra organización, Reaktyvna Poshta, también se encuentra involucrada en la producción de copias de los M777. Estas réplicas están hechas de madera contrachapada, vienen en paquetes planos y tienen un costo aproximado de entre $500 y $600. Según Pavlo Narozhny, miembro de Reaktyvna Poshta, el éxito de estas imitaciones a menudo permite que sean atacadas en lugar de los verdaderos sistemas de artillería, que pueden costar hasta $35,000 por unidad, como en el caso de los drones kamikaze rusos Lancet.

La manera en que estas apariencias son montadas en el terreno también influye en su efectividad. Para engañar al enemigo, es crucial replicar un paisaje realista, agregando elementos como marcas de vehículos y cajas de municiones. El engaño puede llegar a ser tan efectivo que incluso altos oficiales pueden ser confundidos por estas imitaciones, como lo relató un oficial de la 33ª Brigada Mecanizada de Ucrania.

Por su parte, Rusia también cuenta con un arsenal de dispositivos simuladores. Se estima que en recientes ataques aéreos, alrededor del 50% de los drones utilizados eran imitaciones baratas. Este tipo de tácticas busca saturar las defensas aéreas ucranianas, haciendo que estas empleen municiones costosas contra objetivos de poca o ninguna relevancia.

Mientras tanto, una empresa rusa llamada Rusbal ha desarrollado trampas que incluyen imitaciones 2D y dispositivos que emiten calor o señales de radio falsas para confundir a los sistemas de inteligencia ucranianos. De igual manera, algunos grupos de voluntarios han creado maniquíes con ropa militar y sistemas de calefacción para simular la presencia de tropas reales.

Las tácticas de engaño en el campo de batalla no son nuevas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido utilizó tácticas similares para sorprender al enemigo en el Día D. Sin embargo, en la actualidad, la integración de tecnología moderna, como drones y sistemas no tripulados, ha cambiado la dinámica de estas trampas, asegurando que sigan siendo una herramienta vital en la guerra moderna.

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