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Brasil nuevo campeón de la Americup tras superar 55-47 a Argentina en la Final

Bajo la dirección del experimentado entrenador croata Aleksandar Petrovic, la selección amazónica desplegó una defensa impecable que marcó la diferencia en un partido con la más baja anotación en la historia de una final de AmeriCup, con solo 102 puntos combinados. La clave del éxito brasileño estuvo en su capacidad para neutralizar a las figuras argentinas, como José Vildoza, Gonzalo Corbalán y Nicolás Brussino, quienes no encontraron espacios ante la presión defensiva de los verdeamarelos

En una final cargada de intensidad y emociones, Brasil logró una dulce revancha al vencer a Argentina por 55-47 en la Fiba AmeriCup 2025, disputada en el Polideportivo Alexis Argüello de Managua, Nicaragua, este domingo 31 de agosto. Con este triunfo, la Verdeamarela conquistó su quinta medalla de oro en el torneo continental, la primera desde 2009, y sumó su presea número 12 en la historia del certamen (cinco oros, tres platas y cuatro bronces). Este resultado permitió a Brasil tomarse desquite tras la derrota sufrida ante Argentina en la final de 2022 en Recife, consolidando su posición como una potencia del baloncesto sudamericano.

Bajo la dirección del experimentado entrenador croata Aleksandar Petrovic, Brasil desplegó una defensa impecable que marcó la diferencia en un partido de baja anotación, el más bajo en la historia de una final de AmeriCup, con solo 102 puntos combinados. La clave del éxito brasileño estuvo en su capacidad para neutralizar a las figuras argentinas, como José Vildoza, Gonzalo Corbalán y Nicolás Brussino, quienes no encontraron espacios ante la presión defensiva de los verdeamarelos. El técnico balcánico destacó este aspecto tras el partido:

Nuestra meta era detener a Vildoza, Corbalán y Brussino, y lo conseguimos. No tuvieron posibilidades. Nuestra defensa fue excepcional. Siempre le digo al equipo que la ofensiva puede ganar un juego, pero para ganar un título hay que defender, y lo hicimos, logramos cambiar el chip”.

De acuerdo con la reseña de la Fiba, el encuentro fue un auténtico duelo defensivo, con ambos equipos luchando por cada posesión en una batalla física y táctica. Brasil terminó con un 33% de acierto en tiros de campo (9/35 en triples, 26%) y Argentina con un 30% (4/27 en triples, 15%). Sin embargo, los brasileños fueron más efectivos en capitalizar las oportunidades generadas por su defensa, forzando 15 pérdidas de balón argentinas, nueve de ellas por robos, y sumando siete bloqueos, cinco de ellos obra de Georginho De Paula, quien estableció un récord en una final.

El momento decisivo llegó en el último cuarto, cuando Brasil, con su segunda unidad en cancha (Alexey Borges, Reynan Santos y Vitor Benite), inició con una racha de 10-2 que les dio una ventaja de 52-38 a falta de 5:01 minutos. Argentina respondió con una corrida de 7-0 que los acercó a siete puntos (52-45), pero un triple crucial del capitán Vitor Benite a falta de 1:53 sentenció el encuentro (55-45), apagando cualquier esperanza de remontada albiceleste. Brasil también dominó en puntos tras pérdidas (12-7) y en transición (13-3), mientras que Argentina apenas visitó la línea de tiros libres en dos ocasiones, encestando solo un tiro, igualando récords negativos del torneo desde 2003.

El armador Yago Santos, de 26 años, fue la gran figura del partido y del torneo, liderando a Brasil con 14 puntos (3/6 en triples), cinco asistencias y un impacto constante en la ofensiva. Su desempeño le valió el reconocimiento como Jugador Más Valioso (MVP) de la AmeriCup y un lugar en el Quinteto Ideal junto a su compañero Bruno Caboclo, el argentino Juan Fernández, el estadounidense Javonte Smart y el canadiense Kyshawn George. Caboclo aportó 11 puntos y siete rebotes, mientras que Gui Deodato sumó nueve puntos y Vitor Benite ocho, incluyendo los dos triples que resultaron clave.

Una férrea defensa verdeamarela

En el apartado defensivo, Lucas Dias y Georginho De Paula fueron fundamentales. Dias capturó ocho rebotes, robó tres balones, dio cinco asistencias y bloqueó un tiro, mientras que De Paula brilló con siete rebotes, cinco tapones y dos recuperaciones, consolidándose como un pilar en la pintura. Por Argentina, Francisco Cáffaro destacó con 11 puntos y José Vildoza aportó ocho, pero el resto del equipo no logró encontrar ritmo frente a la asfixiante defensa brasileña.

Con esta victoria, Brasil mejoró su registro histórico frente a Argentina en AmeriCup a 13-9, aunque los albicelestes siguen liderando el historial general con 15 medallas (tres oros, siete platas y cinco bronces). Dos de los cinco títulos de Brasil han sido contra su archirrival sudamericano (2005 y 2025), lo que añade un sabor especial a esta conquista. El partido también marcó récords históricos por su baja anotación, con los 55 puntos de Brasil siendo la menor cantidad para un campeón y los 102 puntos combinados el mínimo en cualquier instancia del torneo.

Yago Santos, en sus declaraciones post-partido, subrayó el impacto anímico de la victoria en semifinales contra Estados Unidos, donde Brasil remontó para sellar su pase a la final:

Para mí, ya habíamos sido campeones en el partido de ayer. Independientemente de cómo fuera el juego de hoy, no veía que pudiéramos perder por todo lo que conquistamos y por cómo estábamos jugando, por cómo estábamos unidos”. El base también destacó el orgullo colectivo: “Debemos sentirnos orgullosos de este título, especialmente contra Argentina, en un campeonato que ya habíamos perdido antes. Hay que celebrar y pensar en los próximos pasos para poner a Brasil cada vez más en la cima”.

La llegada de Aleksandar Petrovic al banquillo brasileño ha marcado un punto de inflexión para el equipo, que no alcanzaba el oro desde 2009. Su énfasis en la defensa y la cohesión del grupo permitió a Brasil superar a un rival histórico como Argentina, que llegaba como vigente campeón. Este título no solo refuerza la rivalidad sudamericana, sino que también posiciona a Brasil como un contendiente serio en el panorama internacional, con miras a competencias futuras como el Mundial FIBA o los Juegos Olímpicos.

El torneo también sirvió para consolidar a una nueva generación de talentos, liderada por Yago Santos y apoyada por jugadores versátiles como Caboclo, De Paula y Dias. Con un balance de experiencia (Benite) y juventud, Brasil demostró que puede competir al más alto nivel cuando combina intensidad defensiva con momentos oportunos en ataque.

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