De la corona a la proyección internacional: María Peinado busca empoderar a su comunidad wayuu
Pasó un año más desde la noche del 16 de julio, cuando el fuego frío y los papelillos cubrían a María Peinado, quien en medio de aplausos y gritos de vítores fue coronada como Miss Zulia 2024. Una mujer wayuu que pasó por las filas del Miss Venezuela y obtuvo mucho más que una diadema sobre su cabeza. Para ella, hoy el éxito y las conexiones logradas a través del título marcan su nuevo vuelo.
En una rueda de prensa llena de sinceridad, inspiración y visión de futuro, la joven, top 10 del Miss Venezuela, se despidió de su corona en un acto que quedó grabado en la memoria de quienes la escucharon en el restaurante Casa Gazeto, en Maracaibo. Con un tono amigable y lleno de reflexión, María compartió sus pensamientos sobre su paso por el certamen, sus logros, desafíos y sueños, dejando un mensaje que trasciende la belleza superficial y se adentra en el “verdadero significado del éxito” y el compromiso social.

Desde su coronación, Soy Zulia, como es conocida en redes sociales, dejó claro la importancia de tener un plan estratégico que la representara a ella y a los valores inculcados en su familia. “Es muy importante saber que lo logré y retribuir a mi comunidad lo que prometí, porque así somos los wayuu: cumplimos lo que prometemos”, afirmó con convicción. Incluso, para ella, la apertura de las alas de su manta en la noche más linda de Venezuela y alcanzar sus metas fue un acto de perseverancia y fe en sus raíces.
También enfatizó que la verdadera meta de una soberana no es solo ser coronada, sino ser exitosa. “Eso es lo que me define, no como una reina de belleza, porque la belleza es impredecible y subjetiva. Fui una reina bastante juzgada y cuestionada por no ser convencional y salir de los parámetros tradicionales”, argumentó.

“Un legado bastante bonito”
Al mismo tiempo, reconoció que se despide con “un legado bastante bonito”. “Caminar por las calles de Maracaibo y recibir el respeto de sus ciudadanos y periodistas es algo muy simbólico. Esto no se logra de la noche a la mañana; se trabaja y se aprecia”, añadió, resaltando la importancia del esfuerzo constante y la dedicación en la construcción de una imagen positiva y respetada.
Uno de los aspectos que la modelo destacó con mayor énfasis fue su postura frente a la competencia entre mujeres. “Me niego a competir entre mujeres. Estoy compitiendo conmigo misma, pero me niego a vivir en una convivencia de competencia, porque estamos en un mundo donde desde la sororidad podemos llegar a grandes logros”, afirmó con firmeza. La hermandad que formó con sus compañeras en el Miss Venezuela fue un ejemplo de cómo la unión y el apoyo mutuo pueden marcar la diferencia, y ella misma fue testigo de cómo la sororidad puede superar cualquier rivalidad.

Sobre los desafíos de participar en concursos de belleza, María fue honesta y reflexiva. “Los concursos son duros y crueles, pero hay que tener la fortaleza mental y emocional para enfrentarlos”, dijo. Para ella, lo físico puede cambiarse, pero el brillo del alma y la luz en los ojos son lo que realmente define a una persona. “El alma no se opera, y eso se siente cuando compartes desde el corazón”, añadió.
La actual reina de belleza del estado Zulia compartió cuatro recomendaciones clave para las aspirantes a la corona: autoconocimiento, estudio, oportunidades y proyección. “Fue fundamental para desarrollar mi personalidad y tener seguridad en ella”, señaló. Además, enfatizó la importancia de tener claridad sobre el origen y los objetivos: “Si tú no tienes claro de dónde vienes, dónde estás y a dónde quieres llegar, será difícil alcanzar el éxito”.
Consciente de la importancia de la experiencia y el consejo, expresó su deseo de haber podido compartir sus aprendizajes con las candidatas del Miss Zulia 2025. “Me hubiese gustado brindarles esa sabiduría, porque en este proceso uno se da cuenta de que siempre hay algo más por aprender”, afirmó.
“Yo creía que me las sabía todas y, cuando llegué allí, me di cuenta de que era otra cosa; pero qué bonito es tener el consejo de quien ya vivió la experiencia. En este proceso del Miss Zulia 2025, me hubiese gustado poder brindarles a las candidatas esa sabiduría. Eso es lo que siento que me faltó como reina”, añadió.

“Lo hecho con el alma”
Durante estos meses, Peinado ha logrado reconocimientos a nivel estatal, municipal y en colegios, pero su mayor satisfacción ha sido el impacto social que ha generado. Tras su participación en el certamen, impulsó una jornada odontológica y médica en La Guajira, beneficiando a más de 300 personas, además de colaborar en la creación de salones de clases y desarrollar otros proyectos sociales que contribuyen al levantamiento de núcleos en diferentes comunidades de La Guajira.
Esta joven se prepara para su segunda pasarela internacional, que tendrá lugar el 16 de agosto en el The Camboriú House. Más allá de desfilar, su objetivo es destacar como indígena venezolana y, a través de su participación, crear alianzas que beneficien a su comunidad. “Mi proyección de belleza me ha permitido llegar a espacios importantes”, comenta con entusiasmo.

A corto plazo, sueña con tener su propia marca, enfocada en el desarrollo sustentable del pueblo wayuu. “Me veo sólida a nivel internacional, en Maracaibo y en Venezuela. No me voy, solo vuelo y regreso al nido”, dice con determinación. Su meta es seguir proyectando su ciudad y región, mientras construye una familia y continúa su formación académica y profesional.
Su marca de ropa y accesorios wayuu, llamada Ma Nai, que significa “lo hecho con el alma”, refleja la historia y el esfuerzo de las mujeres wayuu que tejen con dedicación en La Guajira. “La iniciativa busca crear un espacio de trabajo dentro del territorio, promoviendo un desarrollo sustentable y real para su comunidad. No quiero solo vender mantas o accesorios, sino contar historias y ofrecer herramientas de crecimiento para mi pueblo”, comentó.
Además, parte de las ganancias se destinan a su fundación, que trabaja en mejorar la calidad de vida de las comunidades indígenas. Para ella, su marca y su labor social son una forma de mantener viva la cultura wayuu y promover un cambio positivo desde sus raíces.

