¿Es posible una intervención militar de EE.UU. en Venezuela? “No va a pasar lo de Panamá con Noriega”
La firma en secreto de una directiva dirigida al Pentágono por parte de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, para que comience a utilizar la fuerza militar contra determinados cárteles de la droga latinoamericanos que su gobierno ha considerado organizaciones terroristas, pone en la mira a Venezuela, luego que, la semana pasada, duplicara a 50 millones de dólares la recompensa por información que permita la captura de Nicolás Maduro.
La nota difundida por el NY Times sostiene que la decisión de implicar al ejército estadounidense en la lucha es el paso más agresivo dado hasta ahora en la intensificada campaña del gobierno contra los cárteles y además de apuntas hacia México, absorbe la atención sobre el norte del sur del continente suramericano, donde, según el Departamento de Estado, opera el Cartel de Los Soles.
Funcionarios militares estadounidenses habrían elaborado opciones sobre la forma en que el ejército podría perseguir a los grupos, dijeron las personas familiarizadas con las conversaciones, que hablaron bajo condición de anonimato para discutir las delicadas deliberaciones internas.
En ese contexto, Versión Final, consultó a un grupo de politólogos para dilucidar su opinión sobre la posibilidad real de que el ejército estadounidense ejecute operaciones contra carteles de la droga en Venezuela.
Sin ninguna contención
Jorge Morán, experto en marketing político, resalta que el presidente Trump, en este segundo periodo, pareciera estar rodeado de funcionarios que no le prestan ningún tipo de oposición. Y esto derriba cualquier dique de contención en posibles acciones de este tipo.
“Según figuras como Mark Esper y John Bolton, colaboradores de su primer gobierno, Trump estaba dispuesto a intervenir militarmente en Venezuela y ellos le recomendaron que no lo hiciera. No sabemos si esto es cierto. Tomando en cuenta que Trump se ha rodeado de asesores y colaboradores que no le plantean ninguna oposición, quedaría a voluntad del presidente de Estados Unidos esa decisión”, resalta.
Morán explica que, sin embargo, dentro de su coalición hay varios grupos de poder que ante el caso de Venezuela tienen distintas visiones. Y lo desgrana: “Están los que no quieren que EE.UU. se comprometa en una aventura militar innecesaria, por los costos económicos, en vidas humanas y políticos que esta pudiera acarrear. Estos tienen una visión más pragmática y quisieran tener algún canal de comunicación con él gobierno de Maduro para que siga recibiendo a los deportados y por el tema del petróleo”, añade.

Por otro lado, deja claro que hay un grupo que si ve con buenos ojos la política de máxima presión hacia Venezuela, que incluye las sanciones, las recompensas por la detención de altos dirigentes venezolanos e incluso, la intervención militar.
Trump -señala- trata de navegar entre esas dos aguas y mantener contentos a ambos grupos. “Ahora bien, la principal preocupación internacional del gobierno de Estados Unidos no es Venezuela, es China, la guerra en Ucrania y Oriente Medio. “El mundo ahora mismo es muy complejo y parece que Trump quiere ganarse su Premio Nobel de Paz”, asegura.
Pero más allá de estas conjeturas, el politólogo, profesor de la Universidad Rafael Urdaneta, revela que no cree que se haga efectiva la intervención militar en Venezuela. “Puede ser una estrategia de amago y presión para generar temor y luego tratar de ganar algo en una negociación. Aunque evidentemente no puedo adivinar el futuro y ciertamente la política de Trump es errática y cambiante, por lo que nadie puede estar completamente seguro de lo que hará Trump la próxima semana”.
Preocupación por la soberanía
Para Yoel Lugo, graduado en Ciencias Políticas y administrativas en la Universidad Rafael Urdaneta (URU), la posibilidad de que el ejército de Estados Unidos lleve a cabo operaciones militares directas contra carteles de droga en Venezuela, resulta un tema complejo que depende de múltiples factores, tanto políticos como estratégicos.
“Aunque existen preocupaciones legítimas sobre la presencia de actividades ilícitas vinculadas con redes criminales dentro del país, cualquier intervención militar extranjera implica riesgos significativos y consecuencias regionales que deben ser cuidadosamente evaluadas”, precisa el politólogo.
Para el académico, es fundamental que cualquier acción que se tome priorice el respeto a la soberanía nacional y busque soluciones que contribuyan a la estabilidad y seguridad tanto de Venezuela como de la región en general, preferiblemente a través de mecanismos multilaterales y cooperación internacional.
Una intervención internacional puede complicar aún más la situación política y social en contextos como el venezolano. En primer lugar, la intervención puede profundizar divisiones internas, generar resistencias y aumentar la polarización, lo que dificulta la construcción de consensos necesarios para una solución sostenible”, explica Acosta.
En palabras del politólogo, la crisis en Venezuela tiene raíces complejas que van más allá de la seguridad o la lucha contra el narcotráfico y que en su opinión, involucra factores económicos, sociales e institucionales, que no se resuelven con acciones militares. “Por eso, la comunidad internacional debe privilegiar el diálogo, la cooperación y las soluciones políticas inclusivas, que permitan una reconstrucción desde dentro y con la participación activa de la sociedad venezolana”, puntualiza.
La estrategia de la zanahoria y el garrote
De acuerdo con Luis Eduardo Zué, internacionalista, Trump aplica una estrategia de negociación conocida popularmente como la zanahoria y el garrote. “Qué es eso, por un lado, te sobo la espalda, te doy un premio y por otro, te doy un palazo por la cabeza para hacerte ceder de una u otra forma”, detalla.
Lo que sí recuerda Zué es que ya Estados Unidos no tiene prisioneros americanos en manos del gobierno de Nicolás Maduro, con lo cual en Miraflores, ya no tienen esa ficha a su favor. “Hay que tomar en cuenta que, para cualquier gobierno, la seguridad de sus ciudadanos es sagrada, y en la opinión pública pesa muchísimo esto. Ya ellos ganaron puntos porque lograron sacarlos de Venezuela, eso pesa mucho ante la opinión pública”, recuerda.
El experto en Migración, Coordinación de Proyectos de Cooperación y Relaciones Públicas piensa que la orden secreta que firmó Trump al Pentágono para que las fuerzas militares actúen contra los carteles que han sido designados como organizaciones terroristas, no dejan de generar tensión y expectativa.
“Todo ha sido como una escalera. Se han venido dando una serie de sucesos: Primero, la declaración del Cartel de Los Soles como organización terrorista por parte de la Ofac, el aumento de la recompensa a 25 millones, que era el tope. La máxima que se había ofrecido en la historia de los Estados Unidos era de 25 millones por Osama Bin Laden en su momento. Hay que tener claro quién era él y todo lo que generó. A ese nivel”, reflexiona.
Pese a que es esta orden les permite realizar operaciones en el mar y territorio extranjeros, en su opinión, la Casa Blanca no traspasará ningún límite. “No va a pasar lo mismo de Panamá con Noriega, los momentos históricos son distintos y hoy día no es posible ni factible”, advierte.
El internacionalista explica que, sin embargo, hay un paralelismo en cuanto a la autorización, el amplio espectro que está dando el presidente de Estados Unidos, para que las fuerzas armadas actúen con respecto a eso.
Bajo su óptica también hay que tomar en cuenta que entre esas organizaciones designadas está el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles.
Para Luis Eduardo Zué la tensión es inevitable, más cuando el uso de la tecnología se ha intensificado con drones para vigilar y atacar. “Habrá que ver que va a seguir pasando. Están del otro lado las autorizaciones petroleras, no ha habido un statement formal donde digan que se autorizan o hasta que lapso se autorizan. Eso sí, lo que está pasando es inédito, el monto de la recompensa es inédito, la conjetura internacional es inédita”.
Desvío de presión
Andrés Silva, abogado y consultor político, es directo. “La posibilidad es algo muy poco probable, es más que todo una táctica de Donald Trump para desviar la presión interna que tiene en este momento con los temas de la economía”, asegura.
Silva considera que la orden quedará escrita más que todo para los medios de comunicación.
“No es probablemente algo que se concrete. Esto es más que todo una acción de presión para la negociación de licencias petroleras que se están otorgando otra vez; una medida de presión para demostrarle al mundo que Estados Unidos sigue teniendo las manos metidas sobre los asuntos internacionales y que no están perdiendo influencia en la región”, refiere.
El experto en marketing electoral piensa que la propuesta le permite a los demás autores internacionales, como Rusia y China, ver que Estados Unidos sigue ejerciendo algún tipo de control. “El problema de Donald Trump y su política hacia Venezuela, es lo incoherente que ha sido, ellos no van a realizar ninguna acción concreta”, augura.
