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Periodistas en Gaza también sufren "hambre y condiciones extremas", alerta el CPJ

Muchos reporteros trabajan sin acceso a alimentos, electricidad o internet, y bajo bombardeos constantes. La organización advirtió que la desnutrición y el agotamiento físico deterioran la salud y la capacidad de trabajo. Además, que ya está reducido el grupo de periodistas en la Franja

El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) advirtió este miércoles 28 de mayo que el hambre provocada por el bloqueo israelí en la Franja de Gaza no solo afecta a la población civil, sino también a los periodistas que arriesgan su vida para informar desde el terreno.

En un comunicado, el CPJ denunció que decenas de comunicadores trabajan bajo condiciones extremas, expuestos a bombardeos constantes, sin electricidad, con acceso limitado a internet y viviendo en campamentos improvisados.

La organización alertó que la desnutrición y la fatiga están impactando directamente en la calidad y la continuidad del trabajo periodístico.

El hambre, los mareos, la niebla mental y las enfermedades afectan directamente a los informes diarios producidos por el desmantelado y exhausto grupo de periodistas de Gaza”, indicó el organismo.

Uno de esos reporteros es Saleh Al-Natoor, corresponsal del canal Al Araby, quien relató al CPJ haber sufrido desmayos tras concluir sus reportajes, debido al hambre y a una intoxicación alimentaria.

Además, aseguró que durante las transmisiones en vivo pierde la concentración y olvida detalles clave.

Estamos bajo ataques constantes de hambre, fatiga extrema, pérdida de equilibrio e incapacidad para pensar o trabajar. A veces, estoy tan agotado que no tengo fuerzas para buscar comida en los mercados cercanos”, expresó Al-Natoor, quien actualmente se encuentra en Jan Yunis, al sur de la Franja, donde se refugió junto a su familia tras huir de Gaza capital.

A través de sus redes sociales, el periodista describió el impacto físico del hambre de forma contundente.

Siento como si las paredes del estómago se comprimieran y la acidez subiera por la garganta hasta llegar a la boca. Me duele la cabeza y tengo una sensación de vacío en el cerebro. Me mareo, pierdo el equilibrio. Solo puedo apoyarme en algo y cerrar los ojos esperando que la sangre regrese al cerebro”.

El CPJ insistió en la necesidad de proteger a los periodistas en zonas de conflicto y garantizarles acceso a condiciones mínimas para el ejercicio seguro y digno de su labor.

De acuerdo con la agencia de noticias EFE, los periodistas son blanco directo de multitud de ataques y bombardeos israelíes y, según el Gobierno de Hamás en el enclave, al menos 220 periodistas y comunicadores perdieron la vida en ataques desde que comenzó la guerra.

Al igual que el resto de población de Gaza, este colectivo también sufre las limitaciones de comida, agua y electricidad que hay desde que el 2 de marzo Israel decidió bloquear el acceso de cualquier tipo de ayuda.

Desde la semana pasada, Israel dice haber dejado entrar más de un millar de camiones a Gaza, aunque hay muchos problemas para su distribución y organizaciones de ayuda denuncian que son insuficientes.

Lo que estamos presenciando no es sólo una catástrofe humanitaria, sino un ataque directo y sin precedentes contra la libertad de prensa, mientras el mundo observa", consideró la directora regional del CPJ, Sara Qudah.

Además, Qudah aseveró que "los periodistas no pueden llevar a cabo su trabajo, y mucho menos sobrevivir, mientras se les priva deliberadamente de alimentos y de ayuda vital".

Israel debe permitir de inmediato la entrada en Gaza de personal humanitario, medios de comunicación internacionales e investigadores de derechos humanos", exigió la directora regional del CPJ.

Los periodistas que hablaron con el CPJ contaron que su dieta consistía principalmente en productos enlatados, complementados en alguna ocasión con harina "maloliente" u ocasionalmente "verduras podridas", pero que incluso estos alimentos se vuelven escasos e inasequibles por el precio exorbitante en los mercados.

"Nos enfrentamos a varias batallas, en primer lugar, encontrar harina que no esté estropeada y sea segura para el consumo humano; en segundo lugar, hacer frente a la subida de los precios; y en tercer lugar, tener acceso a dinero en efectivo porque los bancos están cerrados", dijo otro de los periodistas, Shrouq Al Alia, director de una compañía de producción y corresponsal para France 24, quien se mostró preocupado por su bebé, a quien el hambre le da dolor de estómago. A él le causó problemas de estómago y colon.

Además, Israel sigue prohibiendo la entrada de algunos artículos como purificadores de agua, lo que, junto a la escasez de agua por el poco o nulo funcionamiento de depuradoras, está provocando diarreas y otras enfermedades.

Nos hemos visto afectados por la hepatitis debido a la falta de alimentos, kits de higiene y agua potable", apunta, citado por el CPJ, Majdi Esleem, reportero palestino de 40 años del canal pro-Fatah Al Kofiya TV.

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