Rodrigo Rivera Morales | A cerrar filas contra la dictadura
Las tiranías para perpetuarse en el poder emplean la represión y la mentira como sus herramientas favoritas. Acorralan y encarcelan a los disidentes mediante expedientes amañados. También, emplean el soborno y concesión de dádivas a opositores débiles en convicciones y abiertos a la corrupción. Esto es común en las dictaduras. Sin embargo, En Venezuela, después del 28 de julio, la pandilla cívico-militar gobernante mostró su faz más cruel al ejercer brutal represión contra las protestas, dirigiendo su mayor represión contra los jóvenes y niños, incluso contra menores en situación de discapacidad. En estos momentos, en Venezuela, pasan de dos mil los presos políticos, de ellos, 133 son adolescentes (menores de 18 años) y 168 oscilan entre los 18 y 22 años, a todos se les ha abierto juicio penal. Han tratado de desmontar la estructura de MCM y acorralar a los líderes de mayor presencia. Allí están presos Perkins, Biagio, Superlano y otros más, muchos han tenido que salir al exilio, siempre con el cuento de asociación para delinquir, incitación a la violencia y al odio, y supuestos magnicidios.
La pandilla cívico-militar emplea todas las maniobras que le puedan dar renta para mantenerse en el poder. Han inhabilitado arbitrariamente a líderes opositores que tienen audiencia en la sociedad venezolana, inventan expedientes, siembran mentiras contra opositores, que, lamentablemente, sin constatar los hechos algunos opositores las repiten como loros o las usan para cobrarse pleitos del pasado. La oligarquía cívico-militar gobernante sin escrúpulos usa todos los recursos para silenciar a los opositores y controlar todos los poderes. Han cometido fraude permanente a la soberanía popular. El TSJ frente extraordinario triunfo de la oposición en 2015, produjo diversas sentencias que violaban la Constitución y desconocían la voluntad popular. Han perseguido a periodistas, cerrado emisoras, bloqueado medios de comunicación en Internet y han encarcelado a periodistas por informar la verdad, a líderes sindicales y sociales.
La pandilla oligárquica cívico-militar con descaro robó las elecciones del 28 de julio y con abierto cinismo se declaró ganador a Maduro, con desfachatez anunciaban que había ganado la democracia. Horas después ante la protesta popular desataron una criminal represión. Intensificaron la elaboración de expedientes fantasmas, con testimonios falsos, grabaciones y documentos forjados fraudulentamente por los cuerpos policiales y el jefe del sicariato judicial. Para darse ínfulas de paladines anticorrupción, han regado falsa información, sin pruebas reales han intervenido alcaldías y han apresado a alcaldes incomodos o concejales o legisladores regionales. El mensaje es claro, estamos dispuestos a llevarnos por delante a cualquiera.
Simultáneamente, lanzan anzuelos o caramelos, de un supuesto adelanto de elecciones regionales y de alcaldías. Con esto buscan aflorar las ambiciones personales de ciertos personajes o pseudo dirigentes para que desborden sus apetitos figurativos y acompañen en la farsa electoral; la finalidad de la pandilla gobernante es dividir. Además, ante el reconocimiento internacional del fraude delas elecciones del 18 de julio y que Maduro no fue electo, quieren montar un circo electoral para ocultar su fraude y darse un baño de democracia.
Algunos que se afirman de oposición han opinado que se debe participar en esas elecciones porque son espacios que abre la dictadura y hay que aprovecharlos. De verdad que no sé si son ilusos o ingenuos, o alacranes. Pues, salta a la vista las perversas intenciones de la pandilla cívico-militar gobernante, pero, además, la experiencia muestra la falta de escrúpulos del régimen para imponer su voluntad y desconocer a la soberanía popular. Es posible que permitan tal cual alcaldía y tal cual gobernación, para mostrar pluralidad, pero, posteriormente, controlarlas con el presupuesto y designarles protectores a esos estados o municipios. Resalta como la luz del sol que es una burda burla.
La tarea urgente es continuar en la lucha para que se reconozca la victoria de EGU. Todo esfuerzo debe estar dirigido a que caiga la dictadura de la oligarquía cívico-militar, sea echada fuera del poder y responda de los crímenes cometidos. No es hora de ambiciones personales ni de estrategias individualistas. Es el momento de la unidad nacional antidictadura.
He explorado en diversos sectores sociales y es unísono el sentimiento que no se debe acudir a elecciones regionales y municipales, sino hay un reconocimiento de los resultados del 28 de julio. Aducen lo aplastante la votación contra Maduro y sus secuaces. Maduro perdió las alecciones, incluso en varios cuarteles y en mesas de concentración de funcionarios públicos. Esto es significativo en esta lucha. Creo que ya hay pronunciamientos concretos, por ejemplo, Carlos Alaimo ha dicho “toda nuestra energía e iniciativa debe ir direccionada al reconocimiento de EGU y a su toma de posesión el 10 de enero 2025”. En sentido patriótico todos debemos cerrar filas para derrocar a la pandilla cívico-militar que ha usurpado el poder y cometido innumerables crímenes. No debe haber complacencia ni colaboración, esto sería traición al pueblo. La consigna debe ser ¡Ni un paso atrás, siempre hasta el final!.
[1] Doctor en Derecho Procesal y Constitucional. Bloque Constitucional Capitulo España.
