Patricia Tappatá, miembro de la misión de la ONU sobre Venezuela: "Otra vez apelan a las conspiraciones, se sabe que son mentiras"
El informe de la Misión de Determinación de Hechos de Naciones Unidas no sólo confirma las graves violaciones de derechos humanos de los últimos meses; también profundiza en la ola represiva desatada tras el fraude del 28-J.
El informe de la Misión de Determinación de Hechos de Naciones Unidas, publicado el martes en Ginebra, no sólo confirma las graves violaciones de derechos humanos de los últimos meses; también profundiza en la ola represiva desatada tras el fraude electoral del 28-J. Más de 2.000 detenciones ilegales, encarcelamientos, torturas y violaciones sexuales vuelven a desnudar al chavismo, empeñado en silenciar por todas las vías posibles a la oposición y a la propia sociedad civil para atornillarse en el poder.
Patricia Tappatá dialogó con EL MUNDO minutos después de conocerse tan impactante informe. Esta defensora de derechos humanos de nacionalidad argentina, una de las tres integrantes de la comisión, ya conoce la detención de los dos turistas vascos, que ha sacudido a España. "Otra vez apelan a las conspiraciones, se sabe que son mentiras. Pero mientras tanto muchas de estas personas acusadas de terrorismo son condenadas hasta a 30 años de cárcel", describe Tappatá.
En febrero pasado, tras la detención de la activista hispanovenezolana Rocío San Miguel (una entre los 16 presos políticos españoles en las mazmorras de Nicolás Maduro), la Misión estudió su caso. "Las autoridades consulares españolas ni siquiera los pueden visitar, eso no pasa en otros países. Eso se respeta hasta en casos de guerra", protesta.
Crímenes de lesa humanidad, violaciones de derechos humanos, torturas en pleno siglo XXI... ¿Cómo se enfrentan ustedes a semejante horror?
Lo nuestro es una tarea profesional, no somos personal de la ONU, no cobramos salarios pese a que las autoridades de Venezuela nos llaman tarifados a sueldo. Trabajamos ad honorem, designados por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Los tres somos especialistas en derechos humanos. Y sí, es una gran tristeza, uno aprende que la detención, tortura o la muerte de una persona genera una onda expansiva en el círculo familiar muy fuerte. Estos hechos interrumpen los planes de vida y los sueños, pero también dejan huella.
¿Cómo van a ser estas personas reconocidas en su dignidad o reparadas por todo el daño que han sufrido? Por ejemplo, los presos militares, tan apreciados por el régimen porque son una muestra ejemplar de cuáles son las consecuencias si alguien desafía al poder. Es muy triste, pero a la vez nos motiva a ser más acucioso en la investigación, porque confiamos que habrá un momento para la rendición de cuentas, ya sea en la Corte Penal Internacional (CPI) o con el empleo de la jurisdicción universal en distintos países.
El informe recoge la reapertura de la cárcel del Rodeo 1, que alberga a dos presos políticos españoles y en la que mantienen bajo condiciones inhumanas a militares
Ellos la consideran una prisión de máxima seguridad. Su reapertura es una muestra de la inexistencia de poderes independientes, operan de manera conjunta para asfixiar a la sociedad civil. La reapertura de estas cárceles, también Tocorón, donde trasladaron a menores, se usa como elemento disuasorio contra quienes protestan en las calles. De otro lado está la represión más selectiva, cuando son líderes de partidos. En la última etapa 66 miembros de Vente Venezuela y de la Plataforma Unitaria fueron perseguidos.
En Venezuela se siguen cometiendo crímenes de lesa humanidad, confirma su último informe. ¿Existe una política sistemática para aplastar a la oposición?
En el primer informe de la Misión, en 2020, dijimos que las ejecuciones extrajudiciales, las detenciones arbitrarias y las torturas constituían crímenes de lesa humanidad y podrían anunciar el crimen de persecución política. En las conclusiones de este informe insistimos en que el ataque sistemático y generalizado contra la población civil en cumplimiento de una política para desalentar y silenciar a la oposición constituye el crimen de lesa humanidad de persecución. Los autores materiales e intelectuales tuvieron conocimiento de que sus actos formaban parte de ese ataque. Las propias altas autoridades insistieron antes de la represión que habría un baño de sangre, que no habría perdón, burlándose públicamente de dirigentes opositores relevantes. Todo esto se ha dado en el marco de una política estatal, no ocurren de forma eventual o sólo después de las elecciones. Venimos registrando en los últimos años que hay una persecución para no dejar espacio a la disidencia y silenciar a la oposición.
¿Cuáles son los métodos de torturas realizados en la nueva oleada represiva?
Puñetazos, golpes con planchas de madera o bates envueltos en espuma, descargas eléctricas incluidas en los órganos genitales, asfixias con bolsa de plástico, privación del sueño, ruido de alto volumen de manera permanente... Son métodos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y de los servicios de Inteligencia, el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia) y la DGCIM (Dirección General de Contrainteligencia Militar) y se han realizado en prisiones o centros de detención. Por otro lado, hay cada vez más violencia sexualizada contra mujeres, son numerosas las denuncias de las detenidas por tocamientos de personal de seguridad, obligación a desnudarse en público, requisas invasivas... Lejos de detenerse pese a aparecer en otros informes, continúa.
Además de encarcelar a periodistas, activistas y actores de la sociedad civil, el chavismo ha puesto en marcha la nueva ley anti-ONG, que guarda gran parecido con la nicaragüense. ¿Qué cree que busca Maduro con esta nueva ley?
De manera coloquial, buscan complicar la vida a la sociedad civil. El entramado de regulaciones es tan grande que exige a las organizaciones a tener a personas dedicadas a cumplir tantos requisitos. Quieren situar a las ONG en un limbo para acusarlas de incumplimientos y posteriormente embestir contra ellas.
¿Hasta cuándo tanta impunidad en Venezuela?
La comunidad internacional tendrá que ser enérgica y creativa para pensar de qué forma se puede detener esta represión, que sólo trae sufrimiento al pueblo de Venezuela. El Estado no está protegiendo a sus ciudadanos. Cuando el gobierno de un país se vuelve masivamente contra sus ciudadanos es muy difícil sostener o no calificar como trasgresor de las reglas que nos hacen miembros de la Humanidad. Por eso algunas conductas se tipifican como crímenes contra la Humanidad.
https://www.elmundo.es/internacional/2024/09/18/66e9bf65fdddffd7408b45d0.html
| Editado por los Papeles del CREM, 19 de septiembre del año 2024. Responsable de la edición: Raúl Ochoa Cuenca. [email protected]
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