El diario plural del Zulia

Alberto Borregales | "Estado" Neo-Despótico. El Poder Lumpen-Proletario

Desde el punto de vista de Marx, en su estudio social de clases, la estructura de la misma, que él más detestaba.

El lumpemproletariado (del alemán: Lumpen: 'andrajo/so'; algunas veces, sobre todo en español mexicano, escrito lumpenproletariado; también conocido en español como subproletariado) es un término marxista con el que se designa a la población situada socialmente al margen o debajo del proletariado, con carencia de conciencia de clase, como los criminales, los mendigos o los desempleados crónicos.

El lumpen-proletario, en su forma finisecular, reune características de excesivas carencias afectivas cuyo imperativo, en lo social, son de rasgos patológicos con incidencia hacia lo esquizofrénico. La configuración del Rostro, cuyo paradigma es de normalización, procede a interactuar sobre bases, cuya banalidad del mal, se basan en la apariencia, no tiene contenido, solo es forma y su único fin es, satisfacer su demanda "afectiva", con el goce en plenitud de su cosificación.

A diferencia de la Dignidad y Voluntad de Poder que son Valores axiológicos de la Condición Humana como Sujeto, esta degradación a objeto del Rostro lumpen-"político", su único interés es "satisfacer" su necesidad como "Ser" de los utensilios, su único valor es la numerosa cantidad de objetos que lo circundan: relojes, aviones, vehículos, casas, viajes, posesiones; un ejercicio del "Poder" como falsa conciencia; sin contenido, ideología, formación, sin axiomática, sin lenguaje, su única preocupación es generar caos, distopía, planos difusos, incongruencias, pobreza de lenguaje y comunicación, manipulación extrema. 

Si pobre imaginario es desalentador, en orfandad, desamparado, con mucho temor y miedo, constructor de niveles de angustia que lo distancian fervorosamente de su esencia. Fantasía horrorosa que lo mantiene prisionero y en desacato permanente con su entorno, malcriado, vengativo, corrupto, ególatra, narciso, criminal, siempre miente y goza con la mentira, indiferente, con un gran asco por lo poco que le queda de humanidad y ferviente servidor de la maldad y el castigo, sin objeciones, un ritualista y hechicero maltratador, herencia disímil de su caótica infancia.

La Construcción del Rostro Despótico

El Rostro es un verdadero portavoz de la época que lo produce, como aquél rostro que manifiesta la máquina barbárica y salvaje nacional-socialista de la 2da Guerra Mundial de nombre Eichmann, Criminal atravesado por la banalidad del mal(Ver Arendt), sometido al discurso reductivo y frenético-neurótico de un "capitalismo" que dicha ideología, no logró comprender nunca, similar a este capitalismo oscuro, sin contenido, maloliente, sin escrúpulos, forajido, fallido con los "suyos" fatidicamente, sin esperanza ni destino, producido por la maquinaria despótica nazi. Es decir, es el sistema, el que va modelando el Rostro que espera se genere en sus individuos y no al revés. El individuo busca agenciarse de un rostro como lo que exige el Poder, por ejemplo: Hitler, Stalin, Franco, Ortega, Castro, la nueva extirpe como la del de Brasil, el de Colombia, Venezuela y sus variedades genotípicas de maldades hereditarias, todo aquél que lleva en sí ese fascismo al que adora y goza como el mismo lo explota y satisface.

Los Prototipos

En nuestro lugar común, los rostros ya son del neto conocimiento de todos: la falsa oposición sin destino cierto, gravitando eternamente en una constelación social, bajo forma de residuo; otra oposición que se posiciona en un enfriamiento desconsolador y a la deriva, en una órbita fugaz que los despide a lugares desérticos, sin luz y oxígeno, zombies del campo político al cual ya no hay retorno ni regreso a un mundo que ya ha dejado de ser.

La irreversible caída de un espejismo macabro, desaparece con todos ellos petrificados en el tiempo, un tiempo cuyo mañana no es un día más, sino un día menos.

La Máquina Abstracta Postcapitalista Avanzada.

Las Sanciones y el Devenir Desconsolador del Progress

Máquinas abstractas (diagrama y filum)

En un primer sentido, no existe la máquina abstracta, ni máquinas abstractas que serían como Ideas platónicas, transcendentes y universales, eternas. Las máquinas abstractas actúan en los agenciamientos concretos: se definen por el cuarto aspecto de los agenciamientos, es decir, por los máximos de descodificación y de desterritorialización. Trazan esos máximos; también abren el agenciamiento territorial a otra cosa, a agenciamientos de otro tipo, a lo molecular, a lo cósmico, y constituyen devenires. Así pues, siempre son singulares e inmanentes. Contrariamente a lo que sucede en los estratos, y también en los agenciamientos considerados bajo los demás aspectos, las máquinas abstractas ignoran las formas y las sustancias. En ese sentido son abstractas, pero es también el sentido riguroso del concepto de máquina. Las máquinas abstractas exceden toda mecánica. Se oponen a lo abstracto en su sentido ordinario. Las máquinas abstractas se componen de materias no formadas y de funciones no formales. Cada máquina abstracta es un conjunto consolidado de materias-funciones (filum y diagrama). Esto se ve con toda claridad en un “plan” tecnológico: ese tipo de plan no está compuesto simplemente de sustancias formadas, aluminio, plástico, hilo eléctrico, etc., ni de formas organizadoras, programa, prototipos, etc., sino de un conjunto de materias no formadas que ya sólo presentan grados de intensidad (resistencia, conductibilidad, calentamiento, estiramiento, velocidad o retraso, inducción, transducción...), y de funciones diagramáticas que sólo presentan ecuaciones diferenciales o más generalmente “tensores”. Por supuesto, en el seno de las dimensiones del agenciamiento, la máquina abstracta, o máquinas abstractas se efectúan en formas y sustancias, con estados de libertad variables. 

Pero ha sido necesario simultáneamente que la máquina abstracta se componga y componga un plan de consistencia. Abstractas, singulares y creativas, aquí y ahora, reales aunque no concretas, actuales aunque no efectuadas, por eso las máquinas abstractas están fechadas y tienen nombre (máquina abstracta-Einstein, máquina abstracta-Webern, pero también Galileo, Bach o Beethoven, etc). No es que remitan a personas o a momentos actuantes, al contrario, son los nombres y las fechas los que remiten a las singularidades de las máquinas, y a su efectuado.

Ahora bien, si las máquinas abstractas ignoran la forma y la sustancia, ¿qué sucede con la otra determinación de los estratos o incluso de los agenciamientos, el contenido y la expresión? En cierto sentido, se puede decir que esta distinción también deja de ser pertinente con relación a la máquina abstracta; y preciasamente porque ésta ya no tiene formas y sustancias que condicionen la distinción. El plan de consistencia es un plan de variación continua, cada máquina abstracta puede ser considerada como una “meseta” de variación que pone en continuidad variables de contenido y de expresión. Así pues, el contenido y la expresión alcanzan en él su más alto grado de relatividad, devienen los “funtivos de una misma función” o los materiales de una misma materia. Pero, en otro sentido, se dirá que la distinción subsiste, e incluso es recreada, en el estado de rasgos: hay rasgos de contenido (materias no formadas o intensidades) y rasgos de expresión (funciones no normales o tensores). La distinción se ha desplazado completamente, o incluso es nueva, puesto que ahora concierne a los máximos de desterritorialización. En efecto la desterritorialización absoluta implica un "desterritorializante" y un "desterritorializado", que en cada caso se distribuyen, uno para la expresión, el otro para el contenido, o a la inversa, pero que siempre vehiculan una distinción relativa entre los dos. Por eso la variación continua afecta necesariamente al conjunto del contenido y de la expresión, pero no por ello deja de distribuir dos papeles disimétricos como elementos de un solo y mismo devenir, o como los cuantos de un solo y mismo flujo. De ahí la imposibilidad de definir una variación continua que no afecte ya a la vez al contenido y a la expresión para volverlos indiscernibles, pero que no proceda también por uno u por otro, a fin de determinar los dos polos relativos y móviles de lo que deviene indiscernible. 

Así, hay que definir rasgos o intensidades de contenido y, a la vez, rasgos o tensores de expresión (artículo indefinido, nombre propio, infinitivo y fecha), que se revelan, arrastrándose uno y otros alternativamente, en el plan de consistencia. Pues la materia no formada, el filum, no es una materia muerta, bruta, homogénea, sino una materia-movimiento que implica singularidades o haecceidades, cualidades, e incluso operaciones (familias tecnológicas itinerantes); y la función no formal, el diagrama, no es un metalenguaje inexpresivo y sin sintaxis, sino una expresividad-movimiento que siempre implica una lengua extranjera en la lengua, categorías no lingüisticas en el lenguaje (familias poéticas nómadas). En ese caso, se escribe directamente con lo real de una materia no formada, al mismo tiempo que esta materia atraviesa y tensa el lenguaje no formal en su totalidad: ¿un devenir animal como las ratas de Kafka, los ratones de Hofmannsthal, los becerros de Moritz? Una máquina revolucionaria, tanto más abstracta cuanto que es real. Un régimen que ya no utiliza ni el significante ni lo subjetivo.

Todo eso se refiere a las máquinas abstractas inmanentes y singulares. Pero no impide que "la" máquina abstracta pueda servir de modelo transcendente, en condiciones muy particulares. Ahora los agenciamientos concretos están relacionados con una idea abstracta de la Máquina, y están afectados de coeficientes que explican sus potencialidades, su creatividad, según su manera de efectuarla. Los coeficientes que "cuantifican" los agenciamientos conciernen a las componentes variables de agenciamiento (territorio, desterritorialización, reterritorialización, tierra, Cosmos); las diversas líneas enmarañadas que constituyen el "mapa" de un agenciamiento (líneas molares, líneas moleculares, líneas de fuga); las diferentes relaciones de cada agenciamiento con un plan de consistencia (filum y diagrama). Por ejemplo, la componente “brizna de hierba” puede cambiar de coeficiente a través de los agenciamientos animales de especies sin embargo muy próximas. Por regla general, un agenciamiento tiene tanta más afinidad con la máquina abstracta cuanto que presenta líneas sin contorno que pasna entre las cosas, y goza de una potencia de metamorfosis (transformación y transubstanciación) que corresponde a la materia-función: cf. la máquina de las Olas.

Nosotros hemos considerado sobre todo dos grandes agenciamientos antropomorfos y aloplásticos, la máquina de guerra y el aparato de Estado. Se trata de dos agenciamientos que no sólo difieren en naturaleza, sino que son diferentemente cuantificables con relación a "la" máquina abstracta. Con el filum, con el diagrama, la relación no es la misma; no son las mismas líneas ni las mismas componentes. Este análisis de los dos agenciamientos, y de sus coeficientes, muestra que la máquina de guerra no tiene de por sí la guerra por objeto, pero lo adquiere necesariamente cuando se deja apropiar por el aparato del Estado. En ese punto preciso, la línea de fuga, y la línea vital abstracta que efectúa, se transforman en línea de muerte y de destrucción. La "máquina" de guerra (de ahí su nombre) está, pues, mucho más próxima de la máquina abstracta que de aparato del Estado, que le hace perder su potencia de metamorfosis. La escritura, la música, pueden ser máquinas de guerra. Un agenciamiento está tanto más próximo de la máquina abstracta viviente cuanto que abre y multiplica las conexiones, traza un plan de consistencia con sus cuantificadores de intensidades y de consolidación. 

Pero se aleja de ella a medida que sustituye las conexiones creadoras por conjunciones que crean bloqueo (axiomática), organizaciones que crean estrato (estratómetros), reterritorializaciones que crean agujero negro (segmentómetros), conversaciones en líneas de muerte (deleómetros). Se ejerce así toda una selección sobre los agenciamientos, según su capacidad para trazar un plan de consistencia de conexiones crecientes. El esquizoanálisis no sólo es un análisis cualitativo de las máquinas abstractas con relación a los agenciamientos, también es un análisis cuantitativo de los agenciamientos con relación a una máquina abstracta supuestamente pura. (*)

En consecuencia, la Máquina Capitalista inscribe un plano de consistencia que arrastra todo lo que a su paso intercede, sea el goce, el placer, los afectos, la piel, el cuerpo orgánico, el orgasmo, la sexualidad, el género, la ignorancia, los valores subalternos, la guerrilla, el narcotráfico, el consumo, desterritorializa los márgenes, reterritorializa el Centro, convierte lo sedentario en pensamiento nómada, la rutina y la costumbre la objetualiza, se apropia de las superficialidades de una doctrina envejecida como el fascismo y sus contradicciones tardomodernas, petrifica la ideología y la pone a gravitar eternamente bajo forma de residuo (Consultar las Estrategias Fatales de Jean Baudrillard) y superpone la alienación o degradación de la idea de Sujeto, a su mínima expresión.

La Ideología como constructo binario en desaparición

Estudiamos, los que pudimos confrontar con este  concepto, su razón de ser

Se definía la noción de Ideología por nuestros Maestros Pensadores (Ver André Glucksman), como la marca, el estigma de esas condiciones políticas o económicas de existencia sobre un sujeto de conocimiento que, por Derecho, debería estar abierto a la verdad (Foucault).

Ya no es así

El imperativo titular de Capitalismo y Esquizofrenia en Deleuze y Guattari, cuya procedencia deriva en el Nietzscheanismo finisecular de Foucault, Bataille, Klossowski, Blanchot, los estructuralistas y post-estructuralista franceses, todos infiltrados en la genealogía de Nietzsche, derrumban por completo los cimientos de una superestructura e infraestructura binaria, dialéctica,convirtiéndola en un Museo necrofílico en sus dos aproximativas definiciones:

1.- Atracción por la muerte o por algunos de sus aspectos, como por ejemplo: secuestro, rehenes, asesinatos, lumpen- sicariato, represión, violencia psíquica, terrorismo de Estado.

2.- Perversión sexual de quien trata de obtener el placer con cadáveres.

El Sistema gregario que edifican con pulsiones negativas, re-activas, de muerte, son deductivas de nociones despóticas, salvajes y barbáricas, como las existentes en regímenes totalitarios del S. XX (España, Cuba, China, Nicaragua, Rusia); y las neo-totalitarias del S. XXI como Colombia, Brasil, Chile, Venezuela.

La Máquina Abstracta es nutriente, se apropia de lo pre-individuado y lo colma de signos y lenguaje, en lo individual, invade sus zonas erógenas y las cosifica, sin embargo, el derrame de flujos es positivo, activo, funciona bajo la normativa del acuerdo, del contrato social, de los valores de Libertad y Fraternidad ética y moral, construye, edifica Servicios, toma en cuenta lo normal y lo patológico, la razón y la sin razón, incluso, va más allá del bien y el mal.

Foucault y la Ideología

Le dejo a los lectores la competencia interpretativa de esta noción en devenir como inscripción de la diferencia en el pensamiento en cada uno de ustedes.

El lector minucioso encontrará dos apreciaciones diferentes de ideología en su obra. Una de carácter positiva, en la que se identifica al concepto con una práctica discursiva circunscrita en un ámbito del saber y de la Sociedad, (1) que es ajeno al interés de su quehacer arqueológico y genealógico (2). La otra consideración está marcada por un fuerte desdén y se refiere a la ideología como noción Eterna inserta en una concepción de la historia fundada en totalizaciones y continuidades. Está acepción opera a manera de obstáculo a su proyecto teórico, razón que explica el por qué de su apartamento y deconstrucción.

En consecuencia, está nueva epísteme se traga inconmensurablemente, toda la distopía necrofílica de una falsa consciencia que aún persiste como fantasma de una época en la caída de la Cortina de Hierro, el muro de Berlín, el archipiélago cubano como ente carcelario y la pesadilla anunciada de Venezuela como panóptico o al decir de Kafka y su literatura menor, colonia penitenciaria. Distopía que incluye, en ese deglutir patológico a y los alacranes, la falsa oposición, la oposición ficticia que habita con un ideario por nacer y la Ciudadanía, la que realmente posee el alma democrática de una herencia, griego-presocrática, socrática, platónica, renacentista, Moderna y republicana, cuyo Centro refractal de luminosidad es aún la Polis discursiva e histórica que nos nutre. Sin duda y milenariamente antes y después de Cristo, la cultura sefardita, nuestro gran escudo en Occidente.

Que Goliat no se centre demasiado en su patología, el espíritu del Quijote habita fuertemente entre nosotros.

Notas:

*Mathieu Potte-Bonneville (2007) Michel Foucault, la inquietud de la historia Buenos Aires. Edt. Manantial.

(1) Foucault, Michel Defender la Sociedad(1976) Pronuncia el curso "Hay que defender la sociedad" en el Collage de France en enero de 1976, es decir, entre la aparición de Vigilar y Castigar y la de la Voluntad de Poder

(2) Hay que interrogar todo aquello que aún, no siendo todavía, se han convertido en lo que son.

En La vida de los hombres infames(1996).

El autor del presente ensayo, Alberto Borregales es egresado de nuestra ilustre Universidad Central de Venezuela como licenciado en letras, desarrollando el estudio de la filosofía.

Los papeles del CREM

Espacio de libertad

Los papeles del CREM, aspiran ser un reflejo del pensamiento político, económico

de la Venezuela  actual y de  la Venezuela del futuro

Editado por los Papeles del CREM, 12 de septiembre del año 2024.  Responsable de la edición: Raúl Ochoa Cuenca.  [email protected]
Lea también
Comentarios
Cargando...